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Muchos piensan que vivir la experiencia del Camino de Santiago implica solo el recorrido mínimo de 100 km para alcanzar la Compostela, decidir la ruta del peregrino, disfrutar de los paisajes, hacer nuevos amigos y planear el regreso a casa. Sin embargo, lo que descubrirán los peregrinos es que existen detalles característicos que sin duda hacen única esta travesía, y que sin ellos la peregrinación perdería su sentido.

Es así como los hospitaleros son especialmente significativos, ya que le dan el sentido de hospitalidad y acogida que desde los inicios ha caracterizado esta peregrinación, sin ellos sería inviable para quienes deciden emprender esta travesía para poder culminar el Camino de Santiago con éxito y satisfacción.

Los hospitaleros, brindando Hospitalidad Voluntaria en el Camino de Santiago

Un hospitalero es aquella persona que se encuentra en los distintos albergues (parroquiales, municipales y privados) que decide de forma voluntaria brindar ayuda, atención, cuidado y acogida a los peregrinos que transitan por el Camino de Santiago, sin importar si reciben una remuneración económica o no.

Siguiendo con la tradición de acogida fraterna, se brinda al peregrino en estos tiempos modernos no solo la posibilidad de tener un espacio seguro para comer, dormir y recuperarse físicamente, sino que se establece una conexión emocional que le ayuda a entender lo que ha de vivir durante el camino de Santiago, volviendo la experiencia más profunda y trascendente.

¿Qué se necesita para ser un hospitalero?

No todas las personas están preparadas para ser hospitaleros, aunque todas tengan el deseo genuino de ayudar. Y es que para llegar serlo y más aún mantenerse en esta práctica se necesita:

  • Tener disposición de pasar largas horas al cuidado y atención de otras personas.
  • Gusto por conocer otras culturas.
  • Disposición sincera de escucha, ya que muchos peregrinos querrán hablar de su experiencia.
  • Ganas de transmitir el sentido espiritual y renovador del peregrinar hacia Santiago de Compostela.
  • Habilidad para trabajar en equipo, ya que al ser hospitalero deberá trabajar codo a codo con otros para mantener el albergue limpio, la comida lista cuando se necesite y atender a quienes lo requieran.
  • Sentido altruista, ya que muchos hacen este oficio de manera gratuita, y quienes lo hacen para percibir una remuneración económica no esperan grandes cantidades.
  • Capacidad y disposición para poder atender alguna herida, ya que es común las lesiones entre peregrinos, sobre todo ampollas en los pies.

Los hospitaleros resultan ser para muchos ángeles en el Camino de Santiago, y si les preguntas, algunos concuerdan que se dedican a esto para devolverle al camino lo que un día les dio, fortaleza de espíritu, compasión por los demás y una verdadera devoción por ayudar.