Existen dos últimos tramos después de llegar a Santiago: Fisterra y Muxia

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La mayoría de los peregrinos dan por finalizado su viaje al obtener el certificado de la Compostelana y abrazar al apóstol en la catedral de Santiago. Pero lo cierto es que existen otros dos últimos tramos muy importantes para la tradición jacobea: Fisterra y Muxia.

Así que, si te animas a continuar con la travesía después de llegar a Santiago, te adentrarás en tierras míticas de gran valor religioso y con las mejores puestas del sol de todo el continente. Por su importancia en el fervor jacobino, también recibes certificaciones de peregrino al completar estos dos caminos, los reconocimientos son conocidos como La Fisterrana y la Muxiana.

La Fisterrana, un certificado por llegar al fin del mundo

La Fisterrana se obtiene al culminar el camino de Santiago de Compostela – Cabo de Fisterra. La leyenda medieval cuenta que este fue el lugar donde los discípulos del apóstol Santiago trajeron su cuerpo para solicitar a las autoridades el santo entierro.

Después, cuando el peregrinaje alcanzó relevancia, los antiguos viajeros empezaron a llegar hasta el cabo como símbolo de la eliminación de sus anteriores pecados y el inicio de una mejor vida. Este ritual proviene de la creencia de que Fisterra era el fin de la tierra, donde el sol se iba a ocultar por la noche. Y aunque hoy en día queda claro que el cabo no es el final del mundo, es cierto que se pueden apreciar mágicos ocasos que seguro te dejarán boquiabierto.

Desde el año 1997, el Ayuntamiento de esta localidad otorga el documento de La Fisterrana a los viajeros que llegan por motivos de peregrinación. Puedes solicitar tu certificado en el Albergue de Fisterra, solo necesitas mostrar la misma credencial de peregrino que utilizaste para obtener la Compostelana.

La Muxiana, por peregrinar a tierra milagrosa

Para llegar a Muxia deberás recorrer 87 kilómetros desde Santiago, con partida en la bifurcación de la localidad Hospital.

De acuerdo a nuestra creencia jacobina, la costa de Muxia fue el lugar donde el apóstol Santiago se arrodilló a implorar a Dios para que los habitantes de la zona aceptaran sus predicaciones. En ese mismo instante la Virgen arribó en balsa para inspirar al apóstol a continuar su evangelización por Hispania.

En honor a esta aparición, se construyó el Santuario de Santa María de la Barca donde supuestamente todavía se encuentra la balsa de la Virgen (la famosa Piedra de Abalar). La tradición indica que debes visitar este lugar antes de ir en busca de La Muxiana. Después de hacer tu recorrido por la villa, puedes solicitar el certificado de peregrino al mostrar tu credencial en la Oficina de Turismo.